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El filósofo y el tiempo

 

Una mirada al espejo,
evoca imágenes de
muchos ayeres.

Un destino cruel,
que empuja
fatalmente hacia
el fin.

Y el rostro lleva las
huellas de un
enemigo: el tiempo,
(que nos arrastra consigo),
y, sin
embargo, él no envejece.

Y borra la memoria de
llo que fue y será.


 

 

 

 

 

 

 

Diálogo

Toca mi corazón

con tus palabras.

Dialoga conmigo,

no con tus fantasmas.

Atiende a mis sentimientos,

y seremos uno.

 

Incandescencia

A 60 años de la destrucción de Hiroshima

Una figura se retuerce
En el mar de fuego.

Ojos incrédulos, miran
Las cenizas de los
Que ya no son.

Pájaros aterrados,
No logran escapar
De aquella nube mortal.

Todo se acaba
Con un sonido
Estridente.
(Ha pasado el ángel
De la muerte)

Ya no se escucha
Voces de niños, ni el
Chillido del viento.

Hiroshima,
Es una sombra en los
Muros de la memoria.

 

 

Si no dices nada

Si no dices nada,
Las piedras hablarán;
El aire no me negará
Su melodía, ni el pájaro
Su canción.

Háblame de ti.
Déjame saber quien eres.

Despeja tu corazón
En mi corazón,
Para que nuestro silencio
Se transforme en palabras.

 

Puerta abierta

 

Entro en tu casa,
Comparto contigo el pan
.

Una gota sagrada de sudor,
Fruto del esfuerzo común.

Comparto la alegría,
(Esa virtud tan deseada),
El dolor, la vida.

Aquel momento en que te
Encontré solitario y perdido.

Comparto tu deseo de paz,
La abundancia y la pobreza,
Tu gloria y tus penas.

Eres mi hermano.

 

José Barbosa da Silva, es sacerdote de la Congregación de los Pobres Siervos de la Divina Providencia. Nació en Brasil en 1966. Después de recorrer varios países como misionero, reside en la Argentina desde el año 2001. Actualmente está trabajando en la Parroquia Nuestra Señora de la Paz en Gregorio de Laferrere, provincia de Buenos Aires.
Es autor de dos poemarios.