11

 
 

 

 

 

 

 

 

 

"... THE HOW YOU TRIED TO SET THEM FREE..."

 

Dicen que hay un país en el que las ramas del otoño cobran primavera poco antes del invierno, un país en el que los que no saben nada no encuentran desconsuelo, pues saben que la mayor sabiduría está en saber que nada se sabe; dicen que hay un país en el que los que buscamos un sentido para tanta desorientación tenemos un árbol del que comer, dicen que hay un país en el que las ramas del otoño ofrecen su fruto fresco a los que todavía no hemos alcanzado la primavera del saber.
En mi ordenador Vonda Shepard canta una canción que yo no les conocía a los Beatles: “World without Love”, “I won’t stay in a world without love”, y yo de nuevo a preguntarme: ¿amor o libertad?, y de nuevo a reconocer que ningún amor es válido sin libertad, y que el único amor auténtico es el que se da en completa libertad, y Beatriz el otro día de acuerdo conmigo en que apetece mil veces más hacer uno lo que le dé la gana que obligarse a ser bueno por puro idealismo o altruismo bonito, y entonces también la bondad que vale es la que es libre, y nada es nada sin libertad, y ahora Vonda Shepard que ha empezado a cantar “Vincent”, y esta vez no lloro, pero otra vez la idea del mundo que no comprendió a Van Gogh, el delicioso narcisismo de saber que uno tiene la razón y la deliciosa autocompasión de saberse incomprendido, y me da igual lo que digan los tópicos: hay que escribir lo que se siente contra todo y contra todos, y hacer lo que se siente contra todo y contra todos, aunque nos lleve al infierno, por más que cien mil moralismos y topicazos y sabidurías quieran apartarnos de lo que sentimos, hay que llegar a condenarse con tal de no renunciar a lo único sagrado. Contra cien mil religiones, contra cien mil sensateces, contra cien mil códigos, contra cien mil ideas o frases o mujeres bonitas: sentir lo que se siente y ahogarse en ello hasta la muerte y más allá.

 

http://tenasantiago.blogspot.com/