DESCONOCIDOS
Cuando volví a ver a Valentín después del verano, me enteré de que se había casado.
-Enhorabuena, ¿y qué?
-¡pues bien!
-no lo sabía, bromeé, espero que no tengas que arrepentirte.
-¿por qué iba a arrepentirme?
-perdona.
-¡no importa! Es normal que lo digas.
-¿por qué?
-eres soltero
Enmudecí. En ese punto la carretera se complica, con curvas y badenes, así que me concentré en la conducción.
-¿no te has molestado, verdad?
-¡qué va!
-Valentina es estupenda, ya la conocerás. Empezó a ponderar a su mujer. De creerlo, ésta rallaba la perfección.
-me alegro mucho por ti.
-claro que no todo lo que reluce es oro.
Contuve la respiración.
-¡pero somos felices!
Y de súbito empezó a hablar como un enamorado. Al fin se acabaron las curvas y pude acelerar a fondo. Ya se veía Granada allá, sepultada por el smog.
-a ver cuando quedamos.
-sí, mañana pongo yo el coche, rumió.
Y salió como si bajase de un taxi.
Arranqué a toda velocidad, y me salté el semáforo. La calle se agrisaba en el atardecer idéntico a todos, llena de desconocidos.

Carlos Almira Picazo nació en Castellón, España, hace 42 años. Se doctoró en Historia por la Universidad de Granada. Y se dedicó sobre todo, a vivir de sus clases y a escribir: ensayos, novelas, cuentos y poesía. Así lleva desde mediados de los años ochenta.
Hasta la fecha ha publicado: en papel, un ensayo sobre la Dictadura del general Franco (editorial Comares, Granada, 1997); una novela heterodoxa sobre la vida y muerte Jesús de Nazaret (editorial Entrelíneas, Madrid 2005); y en internet, una novela sobre el posible futuro de un país de América latina, imaginario, (revista Prometheus mdq, nº 22 abril de 2007). En la actualidad trabaja en una colección de cuentos y en una novela histórica sobre la antigua Roma. |